De la misma manera que podemos entender la influencia del clima en nuestro organismo, o el paralelismo que representa el constante fluir de las cinco estaciones y nuestro crecimiento físico, mental, emocional y psíquico, también podemos aplicar este campo de conocimiento ancestral, para conocer la energía que nos tiende a gobernar en cada momento de nuestro camino vital.

Con el fluir por el mar de la energía estacional dentro del periodo anual y el periodo total de la vida, tenemos un círculo cerrado que se retroalimenta con cada experiencia, trayendo consigo el reconocimiento de que uno es en realidad un todo.

La ley de las cinco fases, cinco elementos o cinco estaciones toma su verdadero poder cuando el caminante la aplica a todos los aspectos de su vida y es que esta ley universal rige todos los movimientos vitales del universo, el sistema solar, el planeta tierra y por supuesto el ser humano.
Cada fase vital tiene su propia corriente, fluir a su-nuestro favor nos aporta al igual que las aves con las corrientes de aire, un vuelo mucho mas cómodo y equilibrado.

Estas corrientes energéticas que danzan con el Yin-Yang tienen en nuestro ciclo vital estos cinco pasos:
El Invierno la Gestación, Primavera nuestra Infancia, Verano la Adolescencia, Verano Tardío la Madurez, El Otoño la Adultez , y de nuevo El Invierno la Vejez y Muerte-Gestación…

Comprender, Integrar estos ciclos es clave para que nuestro caminar sea firme y podemos entender la vida y entendernos a nosotros mismos.

Eduardo Arat